miércoles, 9 de noviembre de 2011

¿Hay que irse?

A pesar de que las cifras exactas siguen siendo una incógnita, el número de acusaciones contra sacerdotes católicos pederastas ha aumentado considerablemente en lo que llevamos del año 2011. A raíz de estos incidentes, ha surgido un gran debate en la opinión pública con respecto a la iglesia como institución y se han dado casos de fieles que la han abandonado. De aquí se deriva una pregunta que invita a todos aquellos católicos a no renunciar en su camino de salvación: ¿los errores de los sacerdotes pueden ser una razón para dejar de creer en la iglesia católica?

Aunque algunos defiendan la idea de que no es pertinente pertenecer a una institución que ha cometido tantos errores, es preciso recalcar que, como cualquier otra institución, la iglesia católica está compuesta por seres humanos que pueden equivocarse en cualquier momento. La iglesia es mucho más que errores por parte de quienes la componen, es una institución del mismo Cristo establecida para nuestra salvación. No es apropiado que por unos pocos se dañe toda una imagen y una fe que lleva más de dos mil años.

Haciendo referencia a un estudio realizado, Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Vaticano, aseguró que los sacerdotes pedrastas son solamente el 1,2 % del total. (ver documento) Así mismo, Psycology Today, Sherman (Canadá-1993) publicó unos resultados en los que se afirma que la incidencia de conducta sexual inapropiada con pacientes (por parte de médicos familiares, ginecólogos, terapeutas, psicólogos, entre otros) está entre un 7% y un 13%. Es evidente, como a pesar de que existan resultados que muestren las fallas humanas de otras categorías de personas, el foco está puesto en la iglesia y aunque los escándalos sean pocos (comparados con otros escándalos en política, economía y la sociedad en general), por desgracia, la iglesia siempre llevará las de perder. Por otro lado, dejando a un lado las categorizaciones de personas dependiendo de su oficio, el hombre siempre seguirá siendo objeto errático en un mundo inconexo, como dice el filósofo Teilhard de Chardin. Es evidente que, como seres humanos, vayamos a incidir en errores humanos que no justifican la caída de toda una imagen y mucho menos la huída por parte de algunos miembros de la iglesia.

Yo le pregunto a estas personas: ¿Acaso sí es justo hacer parte de una empresa donde diariamente se cometen fraudes? ¿Acaso sí es justo acudir a hospitales en donde hay médicos que también cometen errores, que acaban con vidas y que a veces hacen su trabajo (del cual dependen vidas) mediocremente? ¿Acaso sí es justo vivir en un país en el cual el 90% de las noticias son negativas, refiriéndose a personas que matan, que roban, que están involucrados en la corrupción? ¿Creen ustedes que la solución es huir? ¿Dejar de creer? Si uno acude a un médico es porque cree en la medicina, independientemente de que los médicos se equivoquen o que cierta EPS haya estado involucrada en un escándalo. Así mismo sucede en la iglesia católica. Es un exabrupto alejarse de Dios solamente porque sus representantes, humanos, no sean perfectos. En este punto entonces sería adecuado preguntarnos: ¿Realmente mis convicciones para hacer parte de la iglesia católica son sólidas? Yo creería que no, porque si fuera de lo contrario, el apartarse no sería una opción.

Los fieles que han abandonado la iglesia por los errores que han venido cometiendo algunos sacerdotes defienden su decisión basándose en la idea de que no es coherente pertenecer a una institución que ha causado tanto escándalo y que ha hecho tanto daño. Pero, ¿nos hemos puesto a pensar en todo el bien que los sacerdotes católicos han logrado hacer en el mundo? Muchos de ellos han decidido entregar su vida a favor de los más necesitados, han dejado todo para ir a brindar ayuda en salud, educación, asistencia en guerras, entre otras cosas. Esto lo podemos comprobar con diversos ejemplos de entrega sin medida, como lo es el del ya beato, Jerzy Popielusko, sacerdote polaco mártir, que dio su vida luchando por la liberación del yugo comunista de su país. Fue defensor de la dignidad humana y de la libertad, y a causa de esto lo mataron por defender su fe, al mismo tiempo que brindaba atención médica en Polonia durante la guerra en 1984 (documento). Así mismo, también encontramos el ejemplo del padre chileno, Hugo Ríos, quien desde hace 28 años se ha dedicado a dar asistencia médica en el corazón de África, quien dejó todo a un lado y motivado por la fe, el amor y la esperanza, se dedicó a entregarse por aquellos que a diario mueren a causa de la violencia, la enfermedad y el hambre (ver documento- ver video). Aparte de la entrega, es preciso señalar además ejemplos de hombres que fueron parte del comienzo de una gran obra, así como lo es el Padre Roberto Musante, perteneciente a la comunidad salesiana y quien se dedicó a fundar en las zonas periféricas de su país y también en África. (ver video).

Estos son algunos de aquellos héroes que, aunque no nos demos cuenta, están ahí dándole un soporte a esta sociedad tan necesitada.

La mayoría de veces hace más ruido un árbol que cae que mil que nacen a diario. Así está sucediendo con los escándalos de la iglesia católica. Sin embargo, para todo nuevo comienzo tiene que haber un punto de partida, y es este el momento por el que está atravesando la iglesia. Nos encontramos sumergidos en un instante en que toca ser humildes y pedir perdón, agachar la cabeza, tal como lo ha hecho el Papa y los máximos representantes de la iglesia en su debido momento (ver documento). Pedir perdón aunque no todos sean culpables, pedir perdón porque, aunque no sea justo, muchas veces pagan justos por pecadores. Es este el momento que ha permitido Dios para que, como Iglesia, se lleve a cabo un proceso de autoevaluación para poder mejorar y renovar lo que se fundó hace dos mil años. Es momento de corregir por medio de nuevos testigos, recordando la parábola del Hijo Pródigo: se fue equivocándose y tocando fondo pero volvió y su padre le tenía un gran banquete y fue recibido para estar mejor que antes. Así hace Dios con los seres humanos, ya que equivocarse es de humanos, rectificar es de sabios y perdonar es divino.

La Jornada Mundial de la Juventud que se llevó a cabo hace unos meses en Madrid es un claro ejemplo de que todavía hay esperanza, todavía hay fe: fueron dos millones de jóvenes los que pudieron asistir, si tenemos en cuenta los que no fueron, esta cifra se incrementa y es esa la esperanza que está viendo el mundo. Hay que perdonar para limpiar el lienzo y empezar a pintar nuevamente. El único error imperdonable es no perdonar.

Así como es difícil perseverar en muchos ámbitos de nuestras vidas, también lo es con nuestra fe. ¡Católicos, los invito a no rendirse, a seguir luchando por una iglesia divina en manos de humanos! En vez de criticar los errores que se han presentado por parte de los sacerdotes, es hora de que juntos trabajemos para apostarle a una iglesia que gracias a las fallas va a poder mejorar para seguir buscando la santidad a la que Dios nos ha llamado.

miércoles, 12 de octubre de 2011

¿Hay que irse?

A pesar de que las cifras exactas siguen siendo una incógnita, el número de acusaciones contra sacerdotes católicos pederastas ha aumentado considerablemente en lo que llevamos del año 2011. A raíz de estos incidentes, ha surgido un gran debate en la opinión pública con respecto a la iglesia como institución y se han dado casos de fieles que la han abandonado. De aquí se deriva una pregunta que invita a todos aquellos católicos a no renunciar en su camino de salvación: ¿los errores de los sacerdotes pueden ser una razón para dejar de creer en la iglesia católica?
Aunque algunos defiendan la idea de que no es pertinente pertenecer a una institución que ha cometido tantos errores, es preciso recalcar que, como cualquier otra institución, la iglesia católica está compuesta por seres humanos que pueden equivocarse en cualquier momento. La iglesia es mucho más que errores por parte de quienes la componen, es una institución del mismo Cristo establecida para nuestra salvación. No es apropiado que por unos pocos se dañe toda una imagen y una fe que lleva más de dos mil años.
Haciendo referencia a un estudio realizado, Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Vaticano, aseguró que los sacerdotes pedrastas son solamente el 1,2 % del total (Ver documento).  Así mismo, Psycology Today, Sherman (Canadá-1993)  publicó unos resultados en los que se afirma que la incidencia de conducta sexual inapropiada con pacientes (por parte de médicos familiares, ginecólogos, terapeutas, psicólogos, entre otros) está entre un 7% y un 13%. Es evidente, como a pesar de que existan resultados que muestren las fallas humanas de  otras categorías de personas, el foco está puesto en la iglesia y aunque los escándalos sean pocos (comparados con otros escándalos en política, economía y la sociedad en general), por desgracia, la iglesia siempre llevará las de perder. Por  otro lado, dejando a un lado las categorizaciones de personas dependiendo de su oficio, el hombre siempre seguirá siendo objeto errático en un mundo inconexo, como dice el filósofo Teilhard de Chardin. Es evidente que, como seres humanos, vayamos a incidir en errores humanos que no justifican la caída de toda una imagen y mucho menos la huída por parte de algunos miembros de la iglesia.
Yo le pregunto a estas personas: ¿Acaso sí es justo hacer parte de una empresa donde diariamente se cometen fraudes? ¿Acaso sí es justo acudir a hospitales en donde hay médicos que también cometen errores, que acaban con vidas y que a veces hacen su trabajo (del cual dependen vidas) mediocremente? ¿Acaso sí es justo vivir en un país en el cual el 90% de las noticias son negativas, refiriéndose a personas que matan, que roban, que están involucrados en la corrupción? ¿Creen ustedes que la solución es huir? ¿Dejar de creer? Si uno acude a un médico es porque cree en la medicina, independientemente de que los médicos se equivoquen o que cierta EPS haya estado involucrada en un escándalo. Así mismo sucede en la iglesia católica. Es un exabrupto alejarse de Dios solamente porque sus representantes, humanos, no sean perfectos. En este punto entonces sería adecuado preguntarnos: ¿Realmente mis convicciones para hacer parte de la iglesia católica son sólidas? Yo creería que no, porque si fuera de lo contrario, el apartarse no sería una opción.
Los fieles que han abandonado la iglesia por los errores que han venido cometiendo algunos sacerdotes defienden su decisión basándose en la idea de que no es coherente pertenecer a una institución que ha causado tanto escándalo y que ha hecho tanto daño. Pero, ¿nos hemos puesto a pensar en todo el bien que los sacerdotes católicos han logrado hacer en el mundo? Muchos de ellos han decidido entregar su vida a favor de los más necesitados, han dejado todo para ir a brindar ayuda en salud, educación, asistencia en guerras, entre otras cosas. Esto lo podemos comprobar con diversos ejemplos de entrega sin medida, como lo es el del ya beato, Jerzy Popielusko, sacerdote polaco mártir, que dio su vida luchando por la liberación del yugo comunista de su país. Fue defensor de la dignidad humana y de la libertad, y a causa de esto lo mataron por defender su fe, al mismo tiempo que brindaba atención médica en Polonia durante la guerra en 1984 (Ver documento) (Ver video). Así mismo, también encontramos el ejemplo del padre chileno, Hugo Ríos, quien desde hace 28 años se ha dedicado a dar asistencia médica en el corazón de África, quien dejó todo a un lado y motivado por la fe, el amor y la esperanza, se dedicó a entregarse por aquellos que a diario  mueren a causa de la violencia, la enfermedad y el hambre (Ver documento) (Ver video). Aparte de la entrega, es preciso señalar además ejemplos de hombres que fueron parte del comienzo de una gran obra, así como lo es el Padre Roberto Musante, perteneciente a la comunidad salesiana y quien se dedicó a fundar en las zonas periféricas de su país y también en África (Ver video).

 Estos son algunos de aquellos héroes que, aunque no nos demos cuenta, están ahí dándole un soporte a esta sociedad tan necesitada.
La mayoría de veces hace más ruido un árbol que cae que mil que nacen a diario. Así está sucediendo con los escándalos de la iglesia católica. Sin embargo, para todo nuevo comienzo tiene que haber un punto de partida, y es este el momento por el que está atravesando la iglesia. Nos encontramos sumergidos en un instante en que nos toca agachar la cabeza, esto es, pedir perdón, tal como lo ha hecho el Papa y los máximos representantes de la iglesia en su debido momento (Ver documento). Pedir perdón aunque no todos sean culpables, pedir perdón porque, aunque no sea justo, muchas veces pagan justos por pecadores. Es este el momento que ha permitido Dios para que, como Iglesia, se lleve a cabo un proceso de examinación para poder mejorar y renovar lo que se fundó hace dos mil años. Es momento de corregir por medio de nuevos testigos de la fe, así como le sucedió al Hijo Pródigo: se fue equivocándose y tocando fondo pero volvió y su padre le tenía un gran banquete y fue recibido para estar mejor que antes. Así hace Dios con los seres humanos, ya que equivocarse es de humanos, rectificar es de sabios y perdonar es divino.
La Jornada Mundial de la Juventud que se llevó a cabo hace unos meses en Madrid es un claro ejemplo de que todavía hay esperanza, todavía hay fe: fueron dos millones de jóvenes los que pudieron asistir, si tenemos en cuenta los que no fueron, esta cifra se incrementa y es esa la esperanza que está viendo el mundo. Hay que perdonar para limpiar el lienzo y empezar a pintar nuevamente. El único error imperdonable es no perdonar.

domingo, 25 de septiembre de 2011

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Archivos oficiales del Vaticano

Web oficial del Vaticano

Un ejemplo de generosidad

¿Hay que irse?

A pesar de que las cifras exactas siguen siendo una incógnita, el número de acusaciones contra sacerdotes católicos pederastas ha aumentado considerablemente en lo que llevamos del año 2011. A raíz de estos incidentes, ha surgido un gran debate en la opinión pública con respecto a la iglesia como institución y se han dado casos de fieles que la han abandonado. De aquí se deriva una pregunta que invita a todos aquellos católicos a no renunciar en su camino de salvación: ¿los errores de los sacerdotes pueden ser una razón para dejar de creer en la iglesia católica?

Aunque algunos defiendan la idea de que no es pertinente pertenecer a una institución que ha cometido tantos errores, es preciso recalcar que, como cualquier otra institución, la iglesia católica está compuesta por seres humanos que pueden equivocarse en cualquier momento. La iglesia es mucho más que errores por parte de quienes la componen, es una institución del mismo Cristo establecida para nuestra salvación. No es apropiado que por unos pocos se dañe toda una imagen y una fe que lleva más de dos mil años.

Haciendo referencia a un estudio realizado, Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Vaticano, aseguró que los sacerdotes pedrastas son solamente el 1,2 % del total. (Ver documento) Así mismo, Psycology Today, Sherman (Canadá-1993) publicó unos resultados en los que se afirma que la incidencia de conducta sexual inapropiada con pacientes (por parte de médicos familiares, ginecólogos, terapeutas, psicólogos, entre otros) está entre un 7% y un 13%. Es evidente, como a pesar de que existan resultados que muestren las fallas humanas de otras categorías de personas, el foco está puesto en la Iglesia y aunque los escándalos sean pocos (comparados con otros escándalos en política, economía y la sociedad en general), por desgracia, la iglesia siempre llevará las de perder. Por otro lado, dejando a un lado las categorizaciones de personas dependiendo de su oficio, el hombre siempre seguirá siendo objeto errático en un mundo inconexo, como dice el filósofo Teilhard de Chardin. Es evidente que, como seres humanos, vayamos a incidir en errores humanos que no justifican la caída de toda una imagen y mucho menos la huída por parte de algunos miembros de la iglesia.

Los fieles que han abandonado la iglesia por este motivo defienden su decisión basándose en la idea de que no es coherente pertenecer a una institución que ha causado tanto escándalo y que ha hecho tanto daño. Sin embargo, yo le pregunto a estas personas: ¿y acaso sí es justo hacer parte de una empresa donde diariamente se cometen fraudes? ¿Y acaso sí es justo acudir a hospitales en donde hay médicos que también cometen errores, que acaban con vidas y que a veces hacen su trabajo (del cual dependen vidas) mediocremente? ¿Y acaso sí es justo vivir en un país en el cual el 90% de las noticias son negativas, refiriéndose a personas que matan, que roban, que están involucrados en la corrupción? ¿Creen ustedes que la solución es huir? ¿Dejar de creer? Si uno acude a un médico es porque cree en la medicina, independientemente de que los médicos se equivoquen o que cierta EPS haya estado involucrada en un escándalo. Así mismo sucede en la iglesia católica. Es un exabrupto alejarse de Dios solamente porque sus representantes, humanos, no sean perfectos. En este punto entonces sería adecuado preguntarnos: ¿Realmente mis convicciones para hacer parte de la iglesia católica son sólidas? Yo creería que no, porque si fuera de lo contrario, el apartarse no sería una opción.

domingo, 11 de septiembre de 2011

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Iglesia católica colombiana pide perdón

La respuesta de la iglesia: El Vaticano

¿Hay que irse?

A pesar de que las cifras exactas siguen siendo una incógnita, el número de acusaciones contra sacerdotes católicos pederastas ha aumentado considerablemente en lo que llevamos del año 2011. A raíz de estos incidentes, ha surgido un gran debate en la opinión pública con respecto a la iglesia como institución y se han dado casos de fieles que la han abandonado. De aquí se deriva una pregunta que invita a todos aquellos católicos a no renunciar en su camino de salvación: ¿los errores de los sacerdotes pueden ser una razón para dejar de creer en la iglesia católica?

Aunque algunos defiendan la idea de que no es pertinente pertenecer a una institución que ha cometido tantos errores, es preciso recalcar que, como cualquier otra institución, la iglesia católica está compuesta por seres humanos que pueden equivocarse en cualquier momento. La iglesia es mucho más que errores por parte de quienes la componen, es una institución del mismo Cristo establecida para nuestra salvación. No es apropiado que por unos pocos se dañe toda una imagen y una fe que lleva más de dos mil años.

Haciendo referencia a un estudio realizado, Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Vaticano, aseguró que los sacerdotes pedrastas son solamente el 1,2 % del total.(http://wwhttp://www.laprensa.com.ar/Note.aspx?Note=357871w.laprensa.com.ar/Note.aspx?Note=357871 ) Así mismo, en Psycology Today, Sherman (Canadá-1993) publicó unos resultados en donde la incidencia de conducta sexual inapropiada con pacientes (por parte de médicos familiares, ginecólogos, terapeutas, psicólogos, entre otros) se registró entre un 7% y un 13%, teniendo en cuenta que esto fue hace 8 años. Es evidente, como aparte de que otros resultados muestren las fallas humanas de otras categorías de personas, el foco está puesto en la iglesia y aunque los escándalos sean pocos (comparados con otros escándalos en política, economía y la sociedad en general), por desgracia, la iglesia siempre llevará las de perder. Por otro lado, dejando a un lado las categorizaciones de personas dependiendo de su oficio, el hombre siempre seguirá siendo objeto errático en un mundo inconexo, como dice el filósofo Teilhard de Chardin.